Mes: enero 2017

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Yo soy como monotemática

El Hay terminó anoche. Cerró con un espectáculo de esos que lo conectan a uno con la esencia: El bambuco pide playa. La voz prodigiosa de María Isabel Saavedra, el trío El barbero de Socorro  que lleva la música colombiana a la frontera de la lírica y el dueto Renaceres, conformado por dos muchachos con pinta de roqueros y suenan como la reencarnación de los duetos de antes, de los de serenata de balcón.

Daniel Samper con pose de “no sé nada de esto” les dio todo el protagonista a sus invitados y nos hicieron, finalmente una noche de música y cultura única. Gran cierre para cuatro días de acortar distancias improbables entre charla y charla, o conversatorio como los llaman ahora.

Me quedó la sensación de que la literatura ya no es el plato fuerte del festival como lo fue en los primeros años. Ya la política y los temas de interés general como las cartagena2017_coverfunciones cerebrales o la verdad sobre la justicia en los procesos de paz, hacen parte muy importante del menú del Hay. Yo soy como monotemática y, por supuesto, me incliné por las charlas que hablan el idioma que más me gusta: los libros y la literatura.

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HAY FESTIVAL CARTAGENA 2017

 

cartagena2017_coverIMAGINA EL MUNDO
Del 26 al 29 de enero de 2017, Colombia se viste de cultura con el Hay Festival.

El XII Hay Festival Cartagena de Indias 2017 contará con la importante presencia de relevantes figuras como Simon Sebag Montefiore, Andrea Wulf, Hisham Matar, Phil Manzanera, Cesar Aira, Carmen Aristegui, Fernando Aramburu, Joël Dicker, Henry Marsh, James Rhodes, Liniers, Leonardo Padura, Maylis de Kerangal y Ana María Machado, entre muchos otros.

InteresanteTaller de escritura

Diferencia entre paréntesis, comas y rayas

Encontré en El Tiempo este  artículo que explica con gran sencillez cómo es  el uso correcto estos signos y quiero compartirlo aquí. Espero que les sea útil.

Los usos de estos signos, se ajustan al estilo de las personas cuando acuden al lenguaje.

Por:  Redacción EL TIEMPO

4:27 p.m. | 13 de enero de 2017

Los datos aclaratorios suelen resultar muy útiles, pero no hay que exagerar con este recurso.

Foto: David Sánchez/EL TIEMPO

Los datos aclaratorios suelen resultar muy útiles, pero no hay que exagerar con este recurso.

Son frecuentes las consultas de los lectores acerca de cómo se usan las comas, las rayas y los paréntesis, en los casos en que se incluye un inciso o dato aclaratorio en un texto. Para asimilar y luego aplicar con precisión estos recursos de la escritura, es necesario, sin lugar a dudas, conocer la estructura básica de la oración.

La pretensión ahora, ni más faltaba, no consiste en acudir a un tono complejo de explicación. Hasta donde ha sido posible, siempre el objetivo de esta columna se ha centrado en orientar de manera sencilla a los usuarios de la lengua, y estos son todos aquellos que hablan, escriben, escuchan o leen en español.

Los usos de estos signos, por supuesto, se ajustan al estilo de las personas cuando acuden al lenguaje. En cada una, hay unas características ineludibles y apenas tan modificables como los rasgos físicos. Así, las alternativas para usar la lengua pueden variar en conformidad con la naturaleza de cada quien, con los intereses que persiga y, claro, también con las influencias que ha marcado quizás para siempre la propia cultura.

Con comas

Para empezar, hemos de citar una oración: “El presidente del consejo estableció las pautas para organizar el proyecto”. En esta, el único signo de puntuación que debe marcarse es el punto final, porque jamás debe separarse el sujeto del predicado, y la oración está ordenada. Sujeto: “El presidente del consejo”; predicado: “estableció las pautas para organizar el proyecto”.

Sin embargo, si se quiere, se requiere o es necesaria una precisión a mitad de esa idea, pues esta se inserta enmarcada entre comas. Ejemplo: “El presidente del consejo, justo esta mañana, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, un señor muy gruñón, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, más bien serio, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, casi obligado, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, y nadie lo notó, estableció las pautas para organizar el proyecto”, etc.

En esas oraciones, el dato aclaratorio va entre el sujeto y el verbo, pero también (cuestión de gusto y estilo) podemos situar el dato después del verbo. Ejemplo: “El presidente del consejo estableció, con mucho cuidado, las pautas para organizar el proyecto”, “el presidente del consejo estableció, con arbitrariedad, las pautas para organizar el proyecto”, “el presidente del consejo estableció, con una delicada orden, las pautas para organizar el proyecto”, etc.

Con rayas

Otra opción consiste en situar esos mismos datos aclaratorios entre rayas. A diferencia del guion, las rayas deben ocupar, más o menos, el espacio que ocupan dos letras, y también se usan para acoger un dato aclaratorio. Ejemplos: “Patógeno Ferney cobró equivocadamente –yo tenía ese presentimiento– el penalti en el Mundial”; “La instrucción de los directores –mucha gente lo sospechaba– solo se centró en incentivar la participación”; “los mismos libros que la humanidad ha reverenciado –todavía hay incrédulos– permiten reflexionar a todas la generaciones y pueblos del mundo”; “Gratinia –¡qué nombre tan bello!– practicaba deporte todas las mañanas”.

Si una oración termina con rayas, se marca el punto final después de estas: “Al regresar del cementerio, comprobó que el destino de la humanidad era el mismo –y tanta gente que evitaba entenderlo–.”

Con paréntesis

Como hemos notado, los datos aclaratorios incluidos entre comas y entre rayas cambian de manera intempestiva el ritmo de la lectura. Su aparición constituye un pequeño frenazo, a fin de tomar una precisión y, luego, reanudar el trayecto de la lectura.

Con el paréntesis, la aplicación es muy semejante. Ejemplos: “Simón Bolívar (1783-1830) fue un militar y político venezolano”; “las más altas cumbres del mundo (donde la frialdad es extrema) solo han acogido a muy pocos hombres”; “las máquinas (y el mundo no reacciona) parecen reemplazar la actividad cerebral humana”; “las frutas frescas (cómo me acuerdo de la vendedora de frutas) despliegan alegría en el paladar”.

***

Aunque es evidente que los datos aclaratorios en una oración resultan muy útiles, exagerar con este recurso puede dar un sentido enrevesado a las ideas; hay que dosificarlo. Esa gradación de comas, rayas o paréntesis, en la práctica, es una decisión subjetiva. Cada quien determinará qué tan distante o cercano es ese inciso, ese corte, con respecto a la idea general que se expone. La gradación, entonces, va de coma a rayas, y de rayas a paréntesis.
También es posible usarlos todos a la vez en una oración, por supuesto atiborrándola de datos: “Esa mañana, muy distinta a las otras, el caminante –siempre ingenuo– tomaba los mismos trayectos (hay que abrir los propios) y, claro, para transitar otra vez como borrego por los pasos de los otros”.

Con vuestro permiso.

JAIRO VALDERRAMA V.
Profesor Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana

Libros

Patria o muerte

patria-o-muerte

Un video que pondría de cabeza la leyenda de Hugo Chávez y lo acercaría al status cercano de los mortales comunes y corrientes, no puede salir a la luz. El doctor Sanabria es el personaje sensato de la historia y quien desempeña el papel gratuito de ser el que lo esconde entre los libros de su biblioteca.

Los manejos subterráneos de la enfermedad del Comandante y el secreto sobre su verdadero estado de salud, son la carne de esta novela que muestran a una Venezuela dominada por el miedo y la desconfianza, encarnada en personajes diversos y situaciones que ponen de presente la realidad de una crisis que toca a todos los venezolanos.

La zozobra alcanza tocar al lector aunque la, para mí, inverosímil historia de dos niños que se identifican como Mariposa y Vampiro y que encuentran en las redes sociales el vertedero por donde le dan salida a sus temores de adultos anticipados, me produjo un cambio de sintonía que bajó el nivel de tensión. En ellos, ellos, Alberto Barrera  conjuga la víctima inocente de la violencia que azota las calles de Caracas y la de la fuerza incendiaria  que se estimula desde el corazón del régimen.

Esta novela se desarrolla en los últimos meses de vida del comandante y es el eje central de una historia que me recuerda por momentos la “Santa Evita” de Tomás Eloy Martínez y el misterio sobre el paradero de su cadáver.