Interesante

La fascinante imprenta que elabora libros igual que en 1960

“Lo más importante no son las máquinas sino los oficios”

La imprenta patriótica

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En un taller del Instituto Caro y Cuervo se siguen fabricando textos con máquinas que tienen más de medio siglo. Es un lugar que conserva oficios en vía de extinción.En Chía hay un lugar detenido en el tiempo. Es la hacienda del expresidente y filólogo José Manuel Marroquín (1827 – 1908). A la entrada está el camino de los poetas con monumentos de escritores colombianos como José Asunción Silva. La restauración de la casa Marroquín, Monumento Nacional que pronto será un museo, ha avanzado. Y las flores del jardín ya han dado sus primeros retoños. Hay tanto silencio en el lugar, que no se escuchan voces sino susurros.

En este campo rodeado de árboles y pastos está la biblioteca José Manuel Rivas Sacconi que esconde joyas literarias como los diarios y libros de Soledad Acosta de Samper. Custodia Ríos es la bibliotecaria hace más de 30 años. Nadie como ella conoce las reliquias de este templo de la literatura. Allí también está el laboratorio de lenguas, las oficinas y residencias de los investigadores.

En la hacienda también está ubicada la Imprenta Patriótica, el lugar donde se siguen elaborando libros tal como se hacía hace más de medio siglo. Sus trabajadores dicen orgullosos en las visitas guiadas que es lo más cercano que tenemos los colombianos a la imprenta de Johannes Gutenberg, el inventor de este tipo de máquinas con tipos móviles en Alemania.

En el lugar hay aparatos traídos de Estados Unidos y Alemania que necesitan de las manos meticulosas de operarios. Llegaron al país en 1960, el mismo año en el que fundó este sello editorial en honor a Antonio Nariño, quien tenía también una imprenta en la que se tradujeron los derechos del hombre y del ciudadano.

Se puede ver en vivo parte de la historia de la impresión tipográfica y litográfica. Es un lugar que guarda algunos oficios en vía de extinción. Armando Rodríguez y Jaime Antonio Álvarez son linotipistas; Jorge Eliecer González, armador; la impresión tipográfica es liderada por Giovanny Valbuena y Jorge Mora. Y en la encuadernación están tres grandes amigas Helena Rubiano, Luz Marina Salazar, Mariela Beltrán y Pilar Osorio. Todas las personas que trabajan en estos oficios llevan al menos 20 años en este lugar.

Armando explica que el proceso comienza con la idea de alguien que desea escribir un libro. Una vez es amparada por la editorial, ellos empiezan su trabajo.

El primer paso es digitar el manuscrito en la linotipia, una máquina inventada por Ottmar Mergenthaler en 1886, que funde el plomo para formar una línea completa de texto. Luego, estas líneas pasan al armador, quien compone las páginas de plomo y se establece junto al diseñador la estructura gráfica del libro: espacio, columnas, sangría, entre otros.

En esta etapa las primeras páginas son revisadas por el corrector de estilo y los editores para ver que todo esté en orden. Si hay algún error se deberá hacer esa línea y volver a componer la página.

La siguiente fase es la impresión tipográfica en la máquina planocilíndrica y un cilindro de acero que hace presión por sectores. En este paso se imprimen los cuadernillos. El contacto del papel y el metal hace que las páginas sean de una alta calidad.

Luego, se ordena el libro y se dobla para formar cuadernillos que serán cosidos con hilo de lino. Como algunas páginas están dobladas y no podrían abrirse el cuadernillo, pasa por la refiladora, la máquina en la que se cortan los bordes. Finalmente, se elabora el montaje de la portada que puede ser rústico, cuando la portada es de cartulina; o fina, cuando se trata de libros con portadas duras y cubiertas de cuero, percalina o tela.

Cesar Buitrago, director de la Imprenta Patriótica desde 2013, dijo a Semana.com que han querido mantener esta forma de hacer libros “porque son las raíces de otros procesos tecnológicos (…) Lo más importante no son las máquinas sino los oficios. Esta forma de hacer libros se debe rescatar porque son patrimonio de la humanidad. Creo que es importante mantenerlo por amor al arte, al arte gráfico”, Agregó Buitrago.

La directora del Instituto Caro y Cuervo, Carmen Millán de Benavides, explicó que la Imprenta Patriótica preserva el oficio de tipografía y que permite crear libros que ahora son un lujo y considerados una obra de arte: “Un libro de estos es único, tiene personalidad; pasa por la mano de grabadores, impresores, hasta recibe masajes… Los nudos, las costuras y los grabados tienen detalles muy bellos”.

Ir al Instituto Caro y Cuervo en Chía permite conocer toda la cadena del libro. Es el lugar donde surgen las ideas, donde se plasman en un libro, donde se distribuyen, y donde son archivados en una biblioteca. Allí el libro es casi una extensión del ser humano.

*Las personas que deseen visitar la Imprenta Patriótica pueden hacerlo a través de una cita. Más información en este enlace: caroycuervo.gov.co

 

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Todo esto te daré

todo-esto-te-dare-dolores-redondoÁlvaro muere en circunstancias extrañas que hacen que a la sensación de abandono que Manuel arrastra desde niño, se sume el dolor de reconocer que su esposo le ha mentido;  tras su muerte se descorre el velo detrás del cual respira una vida paralela, un secreto que ha mantenido guardado celosamente.

Manuel se propone desentrañar el misterio de la muerte de Alvaro y descubre el mundo desconocido de la aristocracia gallega apegada a costumbres contranatura que le cuesta entender. Pero es ahí donde Manuel comprende que tras el engaño está la intención de mantenerlo al margen de la siniestra realidad que se desarrolla del otro lado, que la mentira que en un principio le duele fue la forma que ideó Alvaro para mantener lo suyo, lo de ellos dos, a salvo.

Manuel se rebela contra el amor compasivo y decide tomar las riendas de la vida. A un niño es a quien le corresponde portar la lámpara de Diógenes, el que le da luz a ese nuevo Manuel quien como en toda buena historia, termina crecido y empoderado, para ver con claridad lo que siempre ha estado ahí.

Disfruté mucho esta novela porque tiene varios ingredientes que hacen que una novela me guste: personajes muy bien construidos, una historia que atrapa, un suspense que mantiene al lector pendiente de un hilo hasta el final y un manejo  rico de la forma, un estilo literario muy cuidado.

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La literatura cotidiana

Esta charla del HAY en la que Ricardo Silva Romero y Antonio García Ángel hablan de sus últimas novelas, me interesó desde un principio. En medio de un boom de la novela histórica o la historia novelada, leer sobre lo que tenemos cerca, lo que nos habla de nuestras propias realidades, marca un contraste que tiene toda la vigencia.

Y me gustó. Me gustó mucho. Como dicen ahora, “vibré” con el tema.

 

ricardo1Ricardo Silva dijo algo así como que la literatura dice por uno lo que uno tiene en la punta de la lengua. Y en la punta de la lengua tenemos eso con lo cual nos identificamos, sin duda.

En “Historia oficial del amor”, Silva Romero reflexiona sobre la importancia de la familia para los colombianos y afirma que uno de los atractivos de su historia es que dice la verdad con el método de la ficción. Comienza de atrás para adelante, del presente al pasado, y sigue un hilo conductor que desemboca en una reflexión: es difícil vivir una vida íntegra en Colombia rodeados de tanta mezquindad.

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Para Antonio García, descubrir a través de Andrés Caicedo que uno puede escribir sobre los lugares familiares de la vida cotidiana, hizo que ajustara su mira literaria. En esta última novela, “Declive” ( debo aceptar que no la he leído aún) el personaje se mueve por todos los escenarios de la Bogotá cotidiana, usa el transmilenio y camina sus calles. Va en declive, como lo anuncia el título de la novela, y el lector se identifica con la angustia de un personaje al que ve caer, caer, caer…

La forma como García le da vida a la ciudad, es apelar a lo que llama el extrañamiento que es ver las cosas como si fuera la primera vez. Cuando te acostumbras a las cosas, estas tienen un grado de invisibilidad, se adormece la sorpresa.

Interesante, ¿verdad?

 

 

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Yo soy como monotemática

El Hay terminó anoche. Cerró con un espectáculo de esos que lo conectan a uno con la esencia: El bambuco pide playa. La voz prodigiosa de María Isabel Saavedra, el trío El barbero de Socorro  que lleva la música colombiana a la frontera de la lírica y el dueto Renaceres, conformado por dos muchachos con pinta de roqueros y suenan como la reencarnación de los duetos de antes, de los de serenata de balcón.

Daniel Samper con pose de “no sé nada de esto” les dio todo el protagonista a sus invitados y nos hicieron, finalmente una noche de música y cultura única. Gran cierre para cuatro días de acortar distancias improbables entre charla y charla, o conversatorio como los llaman ahora.

Me quedó la sensación de que la literatura ya no es el plato fuerte del festival como lo fue en los primeros años. Ya la política y los temas de interés general como las cartagena2017_coverfunciones cerebrales o la verdad sobre la justicia en los procesos de paz, hacen parte muy importante del menú del Hay. Yo soy como monotemática y, por supuesto, me incliné por las charlas que hablan el idioma que más me gusta: los libros y la literatura.

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HAY FESTIVAL CARTAGENA 2017

 

cartagena2017_coverIMAGINA EL MUNDO
Del 26 al 29 de enero de 2017, Colombia se viste de cultura con el Hay Festival.

El XII Hay Festival Cartagena de Indias 2017 contará con la importante presencia de relevantes figuras como Simon Sebag Montefiore, Andrea Wulf, Hisham Matar, Phil Manzanera, Cesar Aira, Carmen Aristegui, Fernando Aramburu, Joël Dicker, Henry Marsh, James Rhodes, Liniers, Leonardo Padura, Maylis de Kerangal y Ana María Machado, entre muchos otros.

InteresanteTaller de escritura

Diferencia entre paréntesis, comas y rayas

Encontré en El Tiempo este  artículo que explica con gran sencillez cómo es  el uso correcto estos signos y quiero compartirlo aquí. Espero que les sea útil.

Los usos de estos signos, se ajustan al estilo de las personas cuando acuden al lenguaje.

Por:  Redacción EL TIEMPO

4:27 p.m. | 13 de enero de 2017

Los datos aclaratorios suelen resultar muy útiles, pero no hay que exagerar con este recurso.

Foto: David Sánchez/EL TIEMPO

Los datos aclaratorios suelen resultar muy útiles, pero no hay que exagerar con este recurso.

Son frecuentes las consultas de los lectores acerca de cómo se usan las comas, las rayas y los paréntesis, en los casos en que se incluye un inciso o dato aclaratorio en un texto. Para asimilar y luego aplicar con precisión estos recursos de la escritura, es necesario, sin lugar a dudas, conocer la estructura básica de la oración.

La pretensión ahora, ni más faltaba, no consiste en acudir a un tono complejo de explicación. Hasta donde ha sido posible, siempre el objetivo de esta columna se ha centrado en orientar de manera sencilla a los usuarios de la lengua, y estos son todos aquellos que hablan, escriben, escuchan o leen en español.

Los usos de estos signos, por supuesto, se ajustan al estilo de las personas cuando acuden al lenguaje. En cada una, hay unas características ineludibles y apenas tan modificables como los rasgos físicos. Así, las alternativas para usar la lengua pueden variar en conformidad con la naturaleza de cada quien, con los intereses que persiga y, claro, también con las influencias que ha marcado quizás para siempre la propia cultura.

Con comas

Para empezar, hemos de citar una oración: “El presidente del consejo estableció las pautas para organizar el proyecto”. En esta, el único signo de puntuación que debe marcarse es el punto final, porque jamás debe separarse el sujeto del predicado, y la oración está ordenada. Sujeto: “El presidente del consejo”; predicado: “estableció las pautas para organizar el proyecto”.

Sin embargo, si se quiere, se requiere o es necesaria una precisión a mitad de esa idea, pues esta se inserta enmarcada entre comas. Ejemplo: “El presidente del consejo, justo esta mañana, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, un señor muy gruñón, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, más bien serio, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, casi obligado, estableció las pautas para organizar el proyecto”; “el presidente del consejo, y nadie lo notó, estableció las pautas para organizar el proyecto”, etc.

En esas oraciones, el dato aclaratorio va entre el sujeto y el verbo, pero también (cuestión de gusto y estilo) podemos situar el dato después del verbo. Ejemplo: “El presidente del consejo estableció, con mucho cuidado, las pautas para organizar el proyecto”, “el presidente del consejo estableció, con arbitrariedad, las pautas para organizar el proyecto”, “el presidente del consejo estableció, con una delicada orden, las pautas para organizar el proyecto”, etc.

Con rayas

Otra opción consiste en situar esos mismos datos aclaratorios entre rayas. A diferencia del guion, las rayas deben ocupar, más o menos, el espacio que ocupan dos letras, y también se usan para acoger un dato aclaratorio. Ejemplos: “Patógeno Ferney cobró equivocadamente –yo tenía ese presentimiento– el penalti en el Mundial”; “La instrucción de los directores –mucha gente lo sospechaba– solo se centró en incentivar la participación”; “los mismos libros que la humanidad ha reverenciado –todavía hay incrédulos– permiten reflexionar a todas la generaciones y pueblos del mundo”; “Gratinia –¡qué nombre tan bello!– practicaba deporte todas las mañanas”.

Si una oración termina con rayas, se marca el punto final después de estas: “Al regresar del cementerio, comprobó que el destino de la humanidad era el mismo –y tanta gente que evitaba entenderlo–.”

Con paréntesis

Como hemos notado, los datos aclaratorios incluidos entre comas y entre rayas cambian de manera intempestiva el ritmo de la lectura. Su aparición constituye un pequeño frenazo, a fin de tomar una precisión y, luego, reanudar el trayecto de la lectura.

Con el paréntesis, la aplicación es muy semejante. Ejemplos: “Simón Bolívar (1783-1830) fue un militar y político venezolano”; “las más altas cumbres del mundo (donde la frialdad es extrema) solo han acogido a muy pocos hombres”; “las máquinas (y el mundo no reacciona) parecen reemplazar la actividad cerebral humana”; “las frutas frescas (cómo me acuerdo de la vendedora de frutas) despliegan alegría en el paladar”.

***

Aunque es evidente que los datos aclaratorios en una oración resultan muy útiles, exagerar con este recurso puede dar un sentido enrevesado a las ideas; hay que dosificarlo. Esa gradación de comas, rayas o paréntesis, en la práctica, es una decisión subjetiva. Cada quien determinará qué tan distante o cercano es ese inciso, ese corte, con respecto a la idea general que se expone. La gradación, entonces, va de coma a rayas, y de rayas a paréntesis.
También es posible usarlos todos a la vez en una oración, por supuesto atiborrándola de datos: “Esa mañana, muy distinta a las otras, el caminante –siempre ingenuo– tomaba los mismos trayectos (hay que abrir los propios) y, claro, para transitar otra vez como borrego por los pasos de los otros”.

Con vuestro permiso.

JAIRO VALDERRAMA V.
Profesor Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana

Libros

Patria o muerte

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Un video que pondría de cabeza la leyenda de Hugo Chávez y lo acercaría al status cercano de los mortales comunes y corrientes, no puede salir a la luz. El doctor Sanabria es el personaje sensato de la historia y quien desempeña el papel gratuito de ser el que lo esconde entre los libros de su biblioteca.

Los manejos subterráneos de la enfermedad del Comandante y el secreto sobre su verdadero estado de salud, son la carne de esta novela que muestran a una Venezuela dominada por el miedo y la desconfianza, encarnada en personajes diversos y situaciones que ponen de presente la realidad de una crisis que toca a todos los venezolanos.

La zozobra alcanza tocar al lector aunque la, para mí, inverosímil historia de dos niños que se identifican como Mariposa y Vampiro y que encuentran en las redes sociales el vertedero por donde le dan salida a sus temores de adultos anticipados, me produjo un cambio de sintonía que bajó el nivel de tensión. En ellos, ellos, Alberto Barrera  conjuga la víctima inocente de la violencia que azota las calles de Caracas y la de la fuerza incendiaria  que se estimula desde el corazón del régimen.

Esta novela se desarrolla en los últimos meses de vida del comandante y es el eje central de una historia que me recuerda por momentos la “Santa Evita” de Tomás Eloy Martínez y el misterio sobre el paradero de su cadáver.